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El juego limpio

Ayer, cuando todos hablaban de la victoria de Donald Trump en las elecciones para presidente de Estados Unidos, hubo una situación que me llamó la atención.

Mi sobrina, una niña que apenas ingresará a la primaria, le preguntaba a su mamá cuál era la razón por la que una persona que trataba mal a las personas, ganaba una elección.

Esa misma pregunta me la he hecho muchas veces también, y es difícil encontrar una razón por la cual las personas que realizan actividades ilícitas, que roban, que destruyen, que atacan, que discriminan o que aportan a la corrupción, tienen de alguna manera, un camino libre para realizar dichas acciones.

Esa pregunta quizá sin respuesta lógica, me ha hecho tratar de encontrar una solución.

Muchas veces hemos escuchado que el cambio empieza por nosotros mismos, y desde mi punto de vista, así es. Pocas veces nos preguntamos realmente qué aportamos nosotros, desde nuestra trinchera, para acabar con todo lo que nos molesta y nos afecta.

No podemos cambiar el destino de una elección en aquel país, y tal vez tampoco la construcción del famoso muro entre México y Estados Unidos. Pero sí podemos derribar otros muros.

Podemos derribar muros en nuestras familias. Muros que nos impiden tener confianza, comunicación, respeto, cariño, comprensión, tolerancia, honestidad. Podemos hacerlo también en nuestras escuelas, trabajos y en nuestras relaciones interpersonales.

Empezar por uno mismo significa cambiar, dejar de destruir y comenzar a apoyarnos, a impulsarnos, a respetarnos en cualquier circunstancia, y tal vez, cambiando desde nosotros, dejando buenos ejemplos a los que nos rodean, podamos generar un cambio de conciencia, que quizá ya no disfrutaremos nosotros, pero las nuevas generaciones tendrán nuevos valores, una mentalidad que permita que la sociedad sea mejor para todos.

Hoy tengo la grandísima dicha de poder expresar opiniones en un medio de comunicación, y siendo esta una columna enfocada a los deportes, me permito una vez más demostrar que estos no pueden estar apartados de la vida en general.

Este viernes, México visita a Estados Unidos en el inicio del Hexagonal final de la eliminatoria mundialista, en quizá, uno de los ambientes más hostiles para nuestra selección, a quienes desde aquí, en lugar de criticar, les envío la mejor de las vibras.

Esta vez, ambos equipos tienen la gran oportunidad de derribar muros de hostilidad, que la rivalidad sea deportiva y se quede en la cancha, que no haya odio, que haya juego limpio, que haya respeto y que con el juego se engrandezca al rival.

Porque así es la vida y así es el juego. Siempre nos da nuevas oportunidades para re crearnos, para crecer, para ser mejores seres humanos.

El futbol tiene todos esos ingredientes, y en esta ocasión, el mejor resultado será ese, que una vez más, el balón una a dos naciones que parecen distanciarse, porque para eso existe el futbol y el deporte, para recordarnos que el juego limpio, en la cancha y en la vida, es más fuerte que cualquier rivalidad.

http://rafaelcuatemorales.tumblr.com/

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